Un blog sobre el Trabajo
en la Era Digital

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La digitalización supone nuevos y viejos riesgos de seguridad y salud

El nuevo entorno digital, en que se realiza el trabajo en las diferentes actividades de producción y servicios, tiene consecuencias para la seguridad y salud de los trabajadores.

Este artículo inicia una serie de entradas del blog en las que expondré cuales son esos efectos. En este primer artículo me propongo explicarte de manera general cómo la inserción de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial está impactando, en uno u otro sentido, en la seguridad y salud laboral de los trabajadores en los centros de trabajo.

Primero abordaré cómo la implementación de estas tecnologías mejora el llamado ambiente de trabajo, reduciendo o eliminando la exposición a determinados agentes tóxicos o insalubres. También, te hablaré de cómo ayudan a reducir los riesgos de accidentes laborales, aumentando la seguridad de los sistemas y equipos de trabajo.

¡Pero esto tiene una doble cara! Al mismo tiempo que se producen mejoras, la utilización de esta nueva generación de tecnologías digitales supone también la emergencia de nuevos riesgos laborales debido al contacto con las nuevas máquinas inteligentes (robots, cobots, vehículos autónomos, etc.) y sobre todo al incremento de los ritmos de trabajo. 

Mejoras en el workplace que introduce la digitalización  

La incorporación de las tecnologías digitales a las actividades productivas permite una mejora de los espacios de trabajo (workspace), como vienen constando diversos estudios, a nivel europeo, por parte de Eurofound.

En primer lugar, se reduce la exposición de los trabajadores a sustancias peligrosas. El despliegue de Internet de las Cosas (IoT) en las fábricas, junto a la incorporación de nuevas generaciones de robots industriales, permite una fabricación automatizada, donde los espacios de fabricación y los espacios de control y supervisión están separados.

Supone, por tanto, una mejora en las condiciones ambientales (entorno físico y químico-biológico) dentro de las fábricas. Además de permitir automatizar las tareas más peligrosas para los humanos, permiten también monitorear el entorno de trabajo, detectar peligros potenciales y reducir los riesgos de seguridad.

Además de una mejora de las condiciones ambientales, las tecnologías digitales reducen la necesidad de trabajar en entornos peligrosos para la seguridad y la salud de los trabajadores. Este es el caso del uso de los robots industriales, donde la separación entre los espacios donde operan estos y los espacios de trabajo hace que se reduzcan los riesgos de accidentes por golpes o cortes provocados por el contacto con las máquinas. Sin embargo, en su fase actual de desarrollo, los robots industriales todavía requieren ser programados por los propios operadores, y solo parcialmente son sensibles a circunstancias cambiantes en su entorno, incluida la presencia de humanos, con lo que la protección de los humanos no es total y completa.

Otro ejemplo lo da la impresión en 3D, que disminuye los peligros de mover piezas mecánicas de un lugar a otro. Además, su programación y control en remoto desde otro lugar hace que nuevas fuentes de riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores -como la presencia de arcos de voltaje, boquillas de impresora con altas temperaturas, toxicidad de partículas en suspensión en las impresoras - reduzcan sus efectos.

Además, otros dispositivos que se emplean (todavía de manera minoritaria en las fábricas), como los exoesqueletos, los drones o los dispositivos de Realidad Aumentada (AR), potencian las capacidades humanas. El empleo de drones y exoesqueletos en tareas físicas que requieren más fuerza o destreza psicomotriz permite realizarlas con menores riesgos de accidentes. Esto tiene beneficios para determinados colectivos de trabajadores, como los de mayor edad, que pueden continuar desarrollando trabajos que implican esfuerzo y/o destreza física.

Obtenida de shutterstock

Nuevos riesgos laborales que emergen de la digitalización  

 La interacción entre las nuevas tecnologías y la mejora de la seguridad y salud laborales es, sin embargo, ambigua. La mejora en el medio ambiente físico, químico y biológico en el interior de los centros de trabajo coexiste con dos fenómenos relacionados: la persistencia de una alta accidentalidad laboral; y la emergencia de nuevos riesgos para la salud de los trabajadores.

En el nuevo entorno digital de trabajo se dan dos aspectos específicos que en nada ayudan a la mejora de los índices de siniestralidad o de salud. Primero, una mayor cantidad de movimientos repetitivos en aquellos casos de operaciones manuales que no han sido automatizadas. Unido a esto, también se incrementa la intensidad y ritmo dentro de los procesos de trabajo.

Paso de manera breve a enumerar los distintos riesgos laborales más presentes en las fábricas y oficinas. No se trata de ningún listado exhaustivo, sino más bien, un primer acercamiento al tema que tratamos. Como dije al iniciar este post, en futuros artículos profundizaré más en alguno de ellos.

Riesgos de seguridad e higiene 

Los riesgos de seguridad e higiene laboral son aquellos que afectan a la integridad física del trabajador y pueden causas lesiones, accidentes o enfermedades derivadas de la acción de agentes físicos, químicos o biológicos existentes en el ambiente de la fábrica, o bien son causados por deficiencias en el diseño del puesto de trabajo.

  • El contacto en espacios de trabajo comparti­do con algunas máquinas inteligentes, como robots, cobots o vehículos autónomos, pueden acarrear daños físicos al trabajar debido a: atrapamientos, cortes, impactos, atropellos, proyecciones, que­maduras, contacto eléctrico, etc.
  • También se dan riesgos de combustión espontánea, explosión o incendio, debido a la presencia de polvos metálicos utilizados en determinadas téc­nicas de fabricación aditiva.
  • La exposición a sustancias peligrosas (polvos, líquidos, humos, vapores, etc.), puede aumentar con el uso de tecnologías de fabricación aditiva, que implican fusión de polvo o hilo metálico y que generan humos y gases tóxicos
  • Se aumenta en duración e intensidad la exposición a campos electromagnéticos por redes Wifi y otras tecnologías móviles 

Riesgos psicosociales y ergonómicos 

Los riesgos psicosociales y de ergonomía se centran en la persona, y en cómo se puede ver afectada por la utilización de habilitadores digitales (hasta el momento ajenos a su puesto de trabajo), por las exigencias de la organización del trabajo, por el mal diseño de los puestos de trabajo, así como por un escaso contexto social.

  • El trabajo se hace más sedentario, por cuanto que no requiere de tantos desplazamientos físicos dentro de la fábrica. Esto supone que, al mismo tiempo que se reducen los riesgos de accidentes por caídas, cortes o golpes contra objetos, también suponen un aumento de otros riesgos de tipo físico (sobrepeso, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, etc.) y problemas osteo-musculares.
  • Además, el diseño de los dispositivos digitales no es adecuado, desde el punto de vista de la ergonomía, para ser utilizados durante mucho tiempo. Pueden generar lesiones en las extremidades superiores, el cuello y la espalda debido a posturas o movimientos inadecuados en el puesto de trabajo por un mal diseño de este (dimensiones, ubicación de elementos, altura y alcances, car­gas a manejar, etc.) o por unos ritmos de trabajo excesivos.
  • Con el incremento de la intensidad del trabajo y de unas mayores exigencias productivas y de respuesta rápida, se generan situaciones de sobrecarga, tanto física como emocional. En concreto, las interfaces persona-máquina en tiempo real y la monitorización de procesos que conlleva la automatización pueden dificultar que las personas puedan descansar adecuadamente, apareciendo entonces fatiga mental, que trae consigo pérdida de concentración y con ella la aparición de incidencias en la producción.
  • Se da con mayor profusión situaciones de tecnoestrés, entendido como la dificultad de adaptación para tratar con las nuevas tecnologías de manera saludable, provocando impactos negativos en el trabajo». Las consecuencias del tecnoestrés se manifiestan, a nivel psicoso­mático, a través de alteraciones del sueño, irritabilidad, problemas de concentración y memoria o dolores de cabeza y trastornos esto­macales. También inciden directamente en la organización en for­ma de absentismo, reticencia al cambio, reacciones violentas contra las máquinas y síndrome de burnout.
  • Las tecnologías digitales móviles permiten trabajar en cualquier parte. Los dispositivos móviles manuales no son ergonómicamente adecuados para ser utilizados durante mucho tiempo y pueden provocar lesiones en las extremidades superiores, el cuello y la espalda.
  • Sedentarismo o posturas estáticas. La automatización permite rea­lizar procesos de control y mantenimiento en remoto por lo que, las personas que ocupen los nuevos puestos serán, previsiblemente, menos activas físicamente, propiciando sedentarismo o posturas es­táticas mantenidas y con menor variación. Esta situación aumenta el riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y an­siedad.
  • Posturas inadecuadas. El uso intensivo de dispositivos manuales (smartphones, tablets, consolas, etc.) cuando se trabaja en entornos inadecuados o fuera de puestos de trabajo, puede causar daños en espalda, cuello y brazos, ya sea por el peso o una postura inadecua­da mantenida.
  • Incremento de la exigencia visual debido a las nuevas estrategias de control de calidad del trabajo. Esto supone un aumento de la carga perceptiva, en intensidad y duración, lo que puede producir fatiga visual.

En conclusión, y aunque en este artículo solo lo estamos perfilando, la implantación de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial a los procesos de trabajo tiene un efecto dual sobre la seguridad y salud de los trabajadores. Proporciona un mejor ambiente y reduce determinados riesgos de accidentes, a la par que se incrementan los riesgos de padecer enfermedades y trastornos psicosociales, como el estrés.

Seguro que te surge la pregunta si esto es producto de la tecnología o del uso que se hace de ella. Intentaré tratar esta cuestión en sucesivos posts. Si te gustan los contenidos del blog apoya este proyecto y ¡suscríbete!

Para saber más...

Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), 2018. Estudio prospectivo sobre los riesgos nuevos y emergentes para la seguridad y salud en el trabajo asociados a la digitalización

Oscar Pérez Zapata, Gloria Álvarez Hernández y Juan Carlos Revilla Castro, 2021. Digitalización, intensificación del trabajo y salud de los trabajadores españoles.

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